Programa de Tratamiento Psicológico a Distancia de la EII

ACCU España - UNED


ACCU España tiene previsto realizar un Programa de Tratamiento Psicológico a Distancia de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal en colaboración con la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Facultad de Psicología / Departamento de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos).


OBJETIVOS GENERALES




PROBLACION A LA QUE SE DIRIGE EL PROGRAMA



ESTRUCTURA DE LAS SESIONES



1ª SESIÓN: INTRODUCCIÓN



2" SESIÓN: TENSIÓN MUSCULAR Y RELAJACIÓN.



3ª SESIÓN: LAS EMOCIONES NEGATIVAS



4ª SESIÓN: LAS ACTIVIDADES DIARIAS Y LOS SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD



5ª SESIÓN: LOS PROBLEMAS DE SUEÑO



6ª SESIÓN: LA FOCALIZACIÓN DE LA ATENCIÓN EN EL DOLOR



7ª SESIÓN: ENTRENAMIENTO ASERTIVO



8ª SESIÓN: PENSAMIENTOS NEGATIVOS



9ª SESIÓN: SOLUCIÓN DE PROBLEMAS



10ª SESIÓN: REPASO
Todos los miembros de la Asociación de Enfermos de Crohn y la Colitis Ulcerosa de España (ACCU ESPAÑA), que estén interesados en participar en este Programa de Tratamiento Psicológico a Distancia de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, DEBERAN DIRIGIRSE A LOS PRESIDENTES DE SUS RESPECTIVOS GRUPOS, ANTES DEL 14 DE AGOSTO DE 2001.

La selección se realizará por riguroso orden de llegada, ya que según nos indica la UNED, sólo pondrán participar 100 personas afectados por la EII. Con posterioridad, se comunicará a los seleccionados indicando las fechas de comienzo del citado Programa.


¿ COMO PUEDE AYUDAR UN PSICOLOGO EN EL TRATAMIENTO DE LA ENEERMEDAD DE CROHN Y COLITIS ULCEROSA?
Hace 4 años, momento en el que me encontraba haciendo la especialidad de psicología clínica en el Equipo de Salud Mental del Distrito de Algeciras, recibí la visita de un hombre que se identificó como el Presidente de la Asociación de Enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa del Campo de Gibraltar. Era un hombre alto, fuerte, agradable, simpático y optimista. Su aspecto y su actitud reflejaban salud y bienestar.

Empezó a hablarme de lo que era la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa, me dejó un libro que llevaba por título: "Vivir con... Colitis Ulcerosa y Enfermedad de Crohn» y nos invitó a los psicólogos del equipo a dar una conferencia sobre el estrés en las Jornadas Juveniles que ese año se celebraban en Algeciras.

Yo no sabía qué era la Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa. Era la primera vez que oía hablar de estas enfermedades y no sabía cómo podía enfocar la charla, pero, era demasiado tarde para dar marcha atrás, ya me había comprometido con este señor para asistir a estas jornadas.

Como buen residente inexperto, pedí ayuda a la psicóloga que se encargaba de mi formación. Ella había colaborado en alguna ocasión con esta asociación y me dijo que, si yo quería, ella daría la conferencia. No obstante, me insistió una y otra vez en que asistiera a las jornadas, ya que era la oportunidad de conocer gente maravillosa de la que podría aprender mucho.

Llegó el fin de semana de las jornadas y, con éste, el día de la conferencia. Hice caso de la recomendación de mi tutora y me presenté en el salón de actos donde se iba a celebrar la charla. Como me leí el libro que me dejó el presidente de ACCU (Campo de Gibraltar), ya conocía algo más de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Sabía qué síntomas tenía, algunas de las hipótesis sobre las causas de la enfermedad, el nombre de algunos medicamentos, los posibles tratamientos que existían, etc.

Por fin conocía la enfermedad, pero no conocía nada de las personas que la padecían. Pensé que el conocimiento de la enfermedad no me servía para nada si no sabía lo que pensaban, sentían y hacían las personas que la padecían, por lo que decidí estar atento a todos los comentarios que hacían estos jóvenes sobre su enfermedad. Estuve todo el día con ellos. Participé en las actividades que se celebraron, hablé con unos y con otros, pero, sobre todo, estuve escuchándoles.

Si bien es cierto que muchos de estos jóvenes estaban contentos, se reían de sus cosas, se relacionaban con los otros y hablaban abiertamente de su enfermedad, había otros que se mostraban tristes, reservados, ansiosos, con muchos miedos y, lo que era peor, desesperanzados.

Algunos chavales se quejaban de que no tenían mucha información acerca de la enfermedad y que no podían hacer nada para sentirse mejor. Otros comentaban que cuando estaban nerviosos empeoraban sus síntomas. Hubo quien dijo que se sentía un bicho raro y que no sabía como decir a sus amigos que estaba enfermo y que en ocasiones salía corriendo por no hacerse caca encima. También pude escuchar comentarios acerca de las dificultades que acarreaba esta enfermedad en la vida diaria de estos muchachos, y de cómo, muchos de ellos, se enfrentaban a estos problemas aislándose en sus casas. ¡Cuántas cosas aprendí ese día...!

Compartir ese día con los enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa encendió en mi la vena investigadora. Quería conocer más cosas acerca de estas personas.

Quería saber por qué unas personas estaban contentas y otras tristes. Quería saber las diferentes estrategias de afrontamiento que utilizaban. Quería conocer algo más acerca de los miedos que tenían. Pero sobre todo, quería saber cómo podía ayudarles desde el campo de la psicología.

A partir de este momento me puse a leer todo aquello que encontraba acerca de la relación entre la Enfermedad Inflamatoria Intestinal y la psicología. Al principio pensé que encontraría pocas cosas, pero rápidamente caí en la cuenta de mi error. Eran muchos los artículos escritos, aunque, a decir verdad, muy pocos los que hablaban de un programa de tratamiento psicológico destinado a estos pacientes.

Todo esto me impulsó a elaborar un programa de tratamiento psicológico de las Enfermedades Inflamatorias Intestinales. Este programa lo elaboré siguiendo el modelo científico. Si hacía algo tenía que ser científicamente válido y además siguiendo la línea de las últimas investigaciones. Llamé al presidente de ACCU -Campo de Gibraltar y le propuse hacer el programa piloto con ellos. Él estaba igual de entusiasmado que yo. Rápidamente escribió una carta a los asociados citándoles para una conferencia en la que se explicarían los pormenores del programa de tratamiento. Al principio la gente se mostró recelosa.

Algunas personas me dijeron que la Enfermedad Inflamatoria Intestinal no tenía causa psicológica y que ellos no estaban locos. Yo estaba totalmente de acuerdo con ellos. El programa no estaba destinado a los locos, ni pretendía curar la enfermedad con técnicas psicológicas. El programa pretendía dar respuesta a las quejas que pude escuchar en aquellas jornadas juveniles que tanto me gustaron.

El programa de tratamiento era en grupo y los objetivos eran: dar información acerca de la enfermedad, ensefiar técnicas de relajación para disminuir el nerviosismo, mejorar la autoestima y eliminar los pensamientos negativos para que no hubiera personas que se viesen a sí mismas como bichos raros, enseñar técnicas de comunicación eficaces que permitiera hablar abiertamente de la enfermedad, enseñar técnicas de solución de problemas que permitiera afrontar de forma más eficaz los problemas que la enfermedad acarrea y, sobre todo, conseguir que las personas que se mostraban tristes, angustiadas y desesperanzadas aprendieran que ellas podían hacer algo para estar mejor.

Después de presentar el programa, los asociados comprendieron que el tratamiento psicológico podría beneficiar a una gran mayoría, por lo que fueron muchos los que se prestaron voluntarios para asistir a las sesiones. La pena era que teníamos un número limitado de plazas. El primer grupo que se hizo fue de 10 personas.
Este estudio piloto fue un éxito. Una vez acabado el programa que duró 10 semanas, las personas que asistieron al grupo se sentían más alegres, menos nerviosas, confiaban más en ellas mismas, se relacionaban mejor, resolvían de forma más eficaz sus problemas y tenían menos deposiciones semanales.

Después de esto, tuve la suerte de conocer a mis actuales directoras de tesis doctoral, profesoras del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad de Educación a Distancia. María Isabel y Blanca, que así se llaman, me dijeron que el tratamiento en grupo estaba muy bien, pero que no podíamos olvidar a las personas que, por vivir en lugares recónditos o por presentar algún impedimento físico o de horario, se veían limitados a la hora de beneficiarse de programas de tratamiento de este tipo. Me sugirieron que adaptara el programa de tratamiento en grupo, que habíamos demostrado que funcionaba, e hiciera un manual de autoayuda para poder repartir entre aquellas personas que no podían asistir a los programas grupales.

Pues bien, después de haber leído mucho acerca de las variables psicológicas que afectan a las Enfermedades Inflamatorias Intestinales, después de la elaboraciÓn de las más novedosas técnicas psicológicas de tratamiento y siguiendo estrictamente el procedimiento científico de validación de programas psicológicos, el manual de autoayuda ya está hecho. Ahora es el momento de ver si funciona igual o mejor que el programa de tratamiento en grupo. A partir de Septiembre, se repartirá el manual a un grupo de personas que seleccionaremos de entre todos los voluntarios que quieran formar parte de este programa autoadministrado.

El programa de autoayuda trata los mismos aspectos que el programa de tratamiento en grupo, con la diferencia de que la presencia del psicólogo es mínima, limitándose a un mínimo contacto telefónico semanal.

Ya han pasado algunos años desde que aprendí lo que eran las Enfermedades Inflamatorias Intestinales y desde que vino Curro - así se llama el presidente de ACCU-Campo de Gibraltar - a invitarme a las Jornadas Juveniles de la Asociación de Enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa. Es cierto que han pasado ya algunos años desde que conocí a aquellos jóvenes que me hicieron plantearme que lo importante era conocer a las personas y no a las enfermedades. Ya han pasado varios años desde que validamos el programa de tratamiento en grupo, pero tenéis que saber que sigo con el mismo entusiasmo de antes y que espero que este programa de autoayuda, que validaremos próximamente, os ayude a estar más sanos, más optimistas, más tranquilos y más felices.

Un saludo.

Miguel Ángel Díaz Sibaja.
Especialista en Psicología Clínica y de la Salud.
Doctorando del Dpto. de Personalidad, Evaluación v Tratamientos Psicológicos de la UNED

CRONICA 53 - Mayo 2001