El tomate, más que sano.



Los tomates y sus productos derivados, sobre todo la salsa, disminu­yen los riesgos de desarrollar algunos tipos de cáncer, según un estu­dio publicado en el Diario del Instituto Nacional del Cáncer.


El estudio, efectuado a partir de 72 trabajos de investigación relativa a los efectos del tomate sobre la salud, demuestra que «las personas que consumen más productos a base de dicho fruto corren menos riesgos de padecer varios cánceres», sobre todo los de próstata, páncreas, pul­món y colon rectal, según apuntó el principal autor del estudio, el doctor Edward Giovanucci, de la Facul­tad de Medicina de Harvard, Estados Unidos.


Giovanucci considera que los pigmentos carotenoides que dan su color a los tomates, que son antioxidan­tes, son los principales agentes de protección contra el cáncer.


La relación entre los pigmentos del tomate y el cáncer de próstata fue puesta en evidencia en 1995 por el equipo del doctor Giovanucci, ya que los hombres que consumieron productos a base de tomate más de diez veces por semana vieron disminuir en un tercio el riesgo de cáncer respecto a los que lo comen menos de dos veces por semana. Las últimas investigaciones indican también que un gran consumo de productos a base de tomates reduce en un sesenta por ciento el riesgo de cáncer de colon y de recto.


Por último, según indicó el doctor Giovanucci, diez de las catorce investigaciones relativas a los efectos del tomate sobre el cáncer de pulmón muestran un efecto de dicho fruto sobre la incidencia de la enfermedad.