ANALICEMOS EL ANALISIS DE SANGRE (IV)


La Coagulación


Las plaquetas son fundamentales para cohibir una hemorragia y facilitar la agregación plaquetaria y la adhesión a los vasos, forman el coágulo provisional y contribuyen al definitivo aportando fosfolípidos. Ante una lesión vascular la plaqueta se adhiere a los bordes de la herida y libera sustancias que facilitan el cese del sangrado, las plaquetas además se agrupan entre sí bloqueando la pérdida de sangre. La coagulación es un grupo de reacciones en cadena que precisa de correctos niveles de vitamina K en el organismo.

Cumplida su misión el coágulo debe ser disuelto (fibrinolisis) para no provocar embolismos.

Si la sangre tiene excesiva capacidad de coagulación pueden originarse trastornos que lleven a cuadros de isquemia como el infarto de miocardio o el cerebral. El número normal de plaquetas es de 150.000 a 300.000 por milímetro cúbico. El tiempo de hemorragia es el que tarda una herida en coagular, y el de coagulación el que tarda una muestra de sangre in vitro. Normalmente, 1/3 de las plaquetas está en el bazo, desde donde pueden ser empleadas en cualquier punto del organismo.

La dificultdad para detener una hemorragia puede deberse a fragilidad de los capilares en hemorragias espontáneas sobre todo en la mitad inferior del cuerpo o el dorso de las manos. Para fortalecerlos ayudan productos con acción vitamínica P , vitamina C, y tónicos capilares.

En las alteraciones plaquetarias, hemorragias espontáneas en piel y mucosas por trombopenia (déficit de plaquetas) o por trombopatía (anormal capacidad funcionante), para que funcione el proceso madurativo celular global, una dieta sana, ejercicio moderado y evitar los tóxicos que interrumpan la maduración de las plaquetas (alcohol, tabaco, drogas...). Suplementos dietéticos que estimulan la producción de células si es necesario complejos que aporten vitaminas B, C y K, colina, selenio, cobre, manganeso, cinc, vitamina B12 y ácido fólico. Debe buscarse además un equilibrio del sistema inmune.

Por último, en las alteraciones de la coagulación, hemorragias secundarias a pequeños traumatismos, grandes hematomas superficiales y profundos e intraarticulares, por síntesis insuficiente de los factores de la coagulación o por la presencia en plasma de anticoagulantes circulantes, cuando el déficit de un factor de la coagulación es congénito e inevitable debe ingresarse en el organismo el factor deficitario cada cierto tiempo.