¿Sabías que... el aceite de oliva? (I)
El cultivo del olivo fue introducido en la península por los antiguos fenicios y griegos, siendo más tarde extendido por los romanos, visigodos y musulmanes.
Existen diferentes tipos de aceite de oliva:
Como bien sabemos, es el zumo de la aceituna, por lo que conserva todo el sabor y propiedades nutritivas del fruto del olivo.
Se consigue triturando las aceitunas hasta obtener una pasta, aplicando presión en frío para exprimir el aceite. Tan solo se somete a procesos físicos que eliminan las partículas sólidas que contiene en suspensión y para hacerlo transparente. En función de la cantidad de ácidos grasos libres y según las características del fruto, su calidad y suavidad será mayor o menor.
· Extra: sabor y aroma afrutados y suaves, la acidez es inferior a 1º (1% de ácidos grasos libres).
· Fino: la acidez máxima es de 2º.
· Corriente: hasta 3º de acidez.
Es el aceite más rico en ácido oleico. Es por tanto una grasa monoinsaturada, con efecto muy beneficioso sobre el colesterol, bajando las tasas de LDL, colesterol malo, y incrementando las de HDL, el bueno. Es muy rico en vitamina E, que protege a la grasa de la peligrosa acción de los radicales libres, oponiendo resistencia a la oxidación que estos producen sobre el cuerpo humano.
También tiene efectos anticancerígenos, y favorece la digestión porque estimula la vesícula biliar. Ejerce un efecto protector y tónico de la piel. Estimula el crecimiento y favorece la absorción del calcio y la mineralización.
Por su contenido en vitamina E y el efecto antioxidante de ésta sobre la membrana celular, el aceite de oliva está especialmente recomendado para la infancia y la tercera edad (ayuda a prevenir la arteriosclerosis y sus riesgos).
Información nutricional del aceite de oliva:
• 73 % de ácidos grasos monoinsaturados.
• 8’3 % de ácidos poliinsaturados
• 13’3 % de ácidos saturados