GAZPACHO, RICO Y SANO

Con los calores del verano lo que apetece es comer platos ligeros y fríos como ensaladas, ensaladillas y gazpacho, que nos lo podemos encontrar hasta en los mejores restaurantes de Nueva York.

Las virtudes del gazpacho, que son muchas, no han sido descubiertas hasta que los extranjeros reivindicaron la comida mediterránea. Como plato popular andaluz, ha estado considerado toda la historia una comida de pobres. Pero, afortunadamente, hoy se sabe que esta deliciosa sopa fría es muy saludable. Por su contenido es rica en minerales y vitaminas.

El ingrediente básico del gazpacho, el tomate, nos aporta una gran dosis de antioxidantes, beta carotenos, vitamina C, potasio y licopeno (molécula de acción preventiva de los procesos degenerativos). Los demás componentes del plato andaluz por excelencia (el pimiento, el pepino, el pan y, por supuesto, el aceite de oliva) son todos alimentos con propiedades protectoras cardiovasculares y, además, el ajo protege contra las infecciones.

Los últimos estudios científicos indican que el aporte de vitaminas, fibra vegetal, ácidos grasos poliinsaturados, sales minerales y glúcidos del gazpacho lo convierten en un plato ideal para personas con estrés, convalecientes de enfermedades y quienes deseen llevar a cabo una dieta equilibrada.

El origen del gazpacho está íntimamente ligado al descubrimiento de América: algunos de sus ingredientes fueron traídos aquí por Cristóbal Colón. Productos como el tomate y el pimiento, tan ligados a la gastronomía ibérica, proceden del rico continente americano, pero enseguida fueron asimilados por nuestra cocina, sobre todo en Andalucía.

El gazpacho es una sopa fría, es líquido, fácil de ingerir y refresca, pero llena mucho, por lo que se reservaba para el final de las comidas que habían sido precedidas de un plato mas sólido de carne o pescado.

Los puristas también reiteran que el gazpacho es andaluz y que no debe confundirse con otros platos también denominados gazpachos que están presentes en la cocina de Castilla y León y Castilla La Mancha, que son platos de invierno compuestos de conejo, perdiz y caldos, servidos sobre unas tortas de pan.

Dentro de la familia del gazpacho nos encontramos con el salmorejo, que lleva los mismos ingredientes que el plato andaluz por excelencia, con la diferencia de que la proporción de tomate es mayor y tiene un aspecto cremoso, también la porra, que es un gazpacho sin agua, aún más espeso y cremoso que el salmorejo y el ajoblanco, que tiene algunos componentes diferentes como las almendras y se sirve con guarnición generalmente de uvas.